CIUDAD DE LIENZO

 Por: Deniz Özgür




Persona lgbtiq+ y neurodivergente/Amante de los idiomas, las letras y el conocimiento/ Luchadore por la diversidad.



PRIMERA PARTE 


Universidad

Al lugar donde aprendí a luchar.



Ventanas de ceniza

Paredes como de cal

Y sillas llenas,

Repletas de sueños.


En corredor,

De vez el silencio

De vez la algarabía

 Revolución de mentes.


Y las voces 

Que están dentro

Que llaman a Sophia 

Las voces.


Leyendo los libros, 

aprendiendo del ayer,

saber para el mañana,

la mente inquieta.


Revolución

Siempre el deseo

Siempre mejor 

Siempre el deseo 

Del futuro ignoto.




Doncellas al aire

A la primavera de Popayán, la ciudad de bellos árboles.


De lo alto

Bailarinas que se mecen

El viento que les canta

Un bambuco silbado


Y luego, tú y yo

Comparsa de amores

Compañía de miradas 

Espectáculo apreciado.

¿A dónde van las bailarinas?

Donde su baile alegre

Sobre la hierba brillante


Trajes de amanecer, trajes de crepúsculo

Y en entonces bailarinas amables

Vuelan lejos con nuestros deseos

Los deseos de nuestras almas

Cubiertas por la sombra

Guayacanes en flor.


Charcos sordos


Para ese bache que casi me mata del tiestazo, esos que habitan por las calles de Popayán.


Los charcos que se forman

Un hoyo de sueños

Un pedir clemente 

Un oído sordo

Los charcos.


Ciempiés del Humilladero

A esos 13 arcos de ladrillo.

Sobre el río un ciempiés

Gigantesco camina 

Arqueado ya por los recuerdos 

Devorador de almas.

Dicen que bajo sus patas

Las sombras se ocultan


Dicen que bajo sus patas 

A veces las luces.

Una vez me contaron

que cuando sobre las rocas,

al caminar calmo,

la música emerge de repente.


Las sombras entonces bailan

Entre una bruma de estrofas

Entre el humo enrarecido

Las sombras se hacen formes e informes.


Y mientras tanto

El ciempiés

Con caminar lento

Devorador de almas, 

Permanece.



El Morro

A las citas sobre el Morro.


Una vez me contaron que sobre esa montaña 

La magia se encarna real y reverberante 

Bajo los pies de un caballo ya caído

Ahí, la magia surge.


Mas yo no sé nada

Nada de eso

Más que la magia es real

Real cuando las parejas miran un atardecer.


Cuando se ocultan tras los arboles 

Los amores se encuentran

Los besos y caricias emergen 

Recuerdo que ahí emergió nuestro amor.


Mientras te dibujaba 

Y te dedicaba un poema,

Mientras un abrazo furtivo crecía

Entre los árboles que ocultaban la magia




       

Vida y muerte

Al anciano que vi sobre la banca.

Sobre la banca la vida y la muerte se sientan

Y se preguntan cosas al oído sin responderse en realidad

Mientras las horas mueren

Para revivir al día siguiente.



Cementerio


A la muerte, 

quien es mi vecina y me da igual donde viva.


Entre las lápidas me pierdo

Mis ojos buscan los nombres

Los números 

Y las flores


El día se oscurece

O hace del calor

El agua cae 

O simplemente, el viento.


A veces me acuesto

Duermo en el pastal

Y miro las nubes

O las aves volar


Y yo no temo al lugar

Recuerdo que nada está allí

Que la muerte no es tan importante

pero las personas sí

y que morir es irse de la memoria.


SEGUNDA PARTE 


Jaulas de acero 

A los enormes recuerdos de acero dejados por el dolor.


El lugar estaba lleno de ellas

De esas involutas 

Y enormes

Como faros del pasado


De esos faros que traen recuerdos:

Grandiosos

Poderosos

Penosos 

Y en mayor medida: indiferentosos.


Hablo de esos suvenires enormes

Que personas de otro lado dejaron

Que son más de allá

Que de acá.


Incluso yo decía

Mira, que lindas son

Ya luego me dije:

¡¿Qué hacen aquí?!


Y en respuesta

Pensé en la historia

Luego en los recuerdos

Mas ahora, que sé lo que sé

En dolor y opresión de almas.


De almas atrapadas

En cavidades de acero

En reflejos bélicos 

En dolores no curados.


Pero, en fin

Ahora que ya se han ido

Me pregunto

Que será de ellas:

Las estatuas


En la ciudad de la eterna lluvia 


“La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable…”

Federico García Lorca 

Aquí, en este lugar

cada día llueve

salpica primero con calma

pero luego con torrente.


Y une pensaría que acabaría

Que con el tiempo se atenúa

Que ya tanta agua aquí no cabría 

Pero el cielo siempre se abre,

Como el paraguas que cargo siempre. 


Así es,

aquí siempre llueve

siempre la tormenta

siempre el aguacero

aquí, siempre el agua discurre.


Inundando las calles

Inundando las almas

Inundando este corazón

Que ama tanto aquí.


Lluvia sobre el andén

A los aguaceros de Popayán que tanto amo.

Me puse bajo

Sobre el andén

Jugando con el agua 

A tocarla con desdén


Y


El agua caía

Anidaba en los bordes

Recorría los agujeros 

Se paseaba sobre los charcos 


Charcos donde bosques 

Como almas verdes

Se ondeaban silenciosos 

Bajo el canto del cielo.


Ahí me quedaba

Mirando mi reflejo 

Como Narciso 

Ahí me quedaba

Mirando las ondas sinuosas.


Y me puse a pensarte

En cada vaivén del cielo,

En cada gorgoteo sobre las rocas,

En el petricor del ambiente.


En esa lluvia

Con ese chocolate caliente

Con ese abrazo cariñoso 

Con esa palabra calma

Con ese beso.


Ciudad de papel


1 Pretérito


Cuenta la historia 

Que hace mucho,

Una ciudad de papel existió

Entre un enorme valle. 


Cuenta la historia,

Que en esta la gente no escribía 

Una ciudad donde no se puede

Una ciudad donde la escritura estaba prohibida 


Prohibida para mantener algo puro

Una cosa involuta 

Un ser uniforme 

Un ente inerte


Sin embargo, la vez, 


Bajo la noche incendiada.

En medio de las multitudes jadeantes,

o entre la ira de las almas, 

la ciudad de papel fue escrita.


Escrita en historia de lucha

Una historia de revolución

Una historia de rebelión 

Una nueva historia.


Ahora, en las paredes;

Ante ojos extraviados 

Entre voces incógnitas 

Es escrita y narrada por voces reveladoras

De la ya ciudad de papel.


2 Pigmentación


Y entonces así ocurrió

La madrugada se incendió 

Las voces se avivaron 

Y las manos con pincel se alzaron.


La gente de la ciudad

Luchaba con fiereza y alma

Algunas no estaban entendidas 

Mas las propias sí enardecidas.


El color

La lucha ya encendida 

Mientras los edificios de papel 

Con calma pigmentada.


Y entonces


La guardia 

La enemiga 

Una sombra blanca 

Con el lariat indolente.


Ya la lucha embravecida.

la batalla inconcluida.

Del sentimiento de rebelión 

La gente aún en convulsión. 


Mas luego 


Las miradas vendadas

Ya miradas recordadas 

Los ojos rayados,

Ya los ojos iluminados.


3 Arqueología


Ahora que recorro

Esta ciudad

De papel pintado ya

Me pregunto por las palabras.


Esas mismas trazadas 

Que como arqueólogue 

Intento descifrar en su pretérito,

Seña del indómito, 

Secretos abstractos,

Belleza en caos. 


Belleza encriptada,

enamorada ya de su esencia.

Un eco para el futuro,

una verdad insospechada.


Mas así, 

Yo espero permanezcan 

Siempre intensas

Siempre involutas

Siempre rayadas


La llegada

Lectura de colores.

Llegaron Llenos de colera y pasión

Cual toro de valor, 

Trayendo la felicidad

Como flores del sol.


Dejándolas en el río con serenidad

Aguas bendecidas 

Llenas de energía y magia reverberante.

Para así, apaciguar el dolor,

Para alejar la muerte


Y así fue


Pues con el tiempo la vida y el amor llegó

Como traídos por una magia universal

Como por las mismísimas las diosas

Quienes se llevaron 

Nuestras las vendas.












Gracias a mis compañeres que leyeron estos poemas,

A les profesores quienes me ayudaron con ellos

Y a la ciudad y su gente por las historias que hice poesía.

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